Estudios anteriores concluyeron que las empresas con óptimos resultados tenían menos posibilidades de cometer actos ilegales como fraude, falsas reclamaciones y violaciones medioambientales y anticompetitivas, debido a que, teniendo en cuenta los buenos resultados del presente, no valía la pena correr el riesgo de ser descubiertos.
Yuri Mishina, profesor de la MSU y líder de este estudio, explica que cuando una empresa alcanza el éxito, hay una presión interna que proviene por un lado, de su posición frente a la competencia y otra presión procedente de los accionistas que al ver los buenos resultados se resisten a reducirla en siguientes ejercicios. También menciona que los beneficios de éstas compañías tienden a no mantenerse con el tiempo; ya que "... las compañías altamente destacadas tienen a ser las más severamente castigadas por no cumplir las espectativas de rendimiento. Y es entonces cuando (esta situación) se convierte en una elección para los directivos: o bien hacen las cosas mas fáciles para alcanzar los resultados pretendidos y a lo mejor los descubren, o bien aceptan que los resultados no han cumplido los objetivos y son castigados con seguridad".
Lo que quiere decir Mishina es que el miedo generado en las empresas al ver que sus ingresos podrían no ser constantes en futuro, es lo que impulsan a las empresas a la ilegalidad. Unas razones muy posibles contrastan con los estudios anteriores que mencionaban que las empresas exitosas no sentían la necesidad de correr el riesgo de ser descubiertas quebrantando la ley, los investigadores del actual estudio listan las principales razones:
- Tendencia a evitar pérdidas a cualquier precio.
- Orgullo excesivo en el cual no se permiten las fallas.
- El efecto house-money, segun el cual la gente se percibe así misma como si estuviera apostando con "el dinero de la casa" en vez de con el capital de la empresa.
Mishina opina que es obvio que cualquier empresa desea obtener cada vez mejores resultados, pero que se debe aprender a analizar el concepto de éxito para poder evaluar bien las situaciones: "...¿Sería mejor pensar, de pronto, en un crecimiento de cinco años o en uno de diez? ¿Debería el resultado estar basado en la rentabilidad y en los precios de las acciones, o debería ser una especie de medida de viabilidad a largo plazo que incluyera la creación de empleo, la estimulación de la economía y otros factores?".
Así, esta investigación concluye que las empresas al enfocarse en objetivos financieros de corto plazo, los directivos y dueños de compañías exitosas pueden estar llevando a sus empresas a incurrir en la ilegalidad, lo que, efectivamente, significa perder todo lo ganado con esfuerzo, no obtener resultados iguales o mejores, sino ir hacia atrás.
Adaptación/Resumen del artículo de Tendencia21.
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